Hoy escribo el último post antes de irme de vacaciones. La semana pasada os di algunas recomendaciones para que cuidéis vuestra alimentación este verano, y hoy quiero completarlas con algunos consejos prácticos sobre qué podemos tomar de aperitivo, qué bebidas son saludables y tres maneras diferentes de hacer helados muy sanos.
Algunos ya estáis de vacaciones y otros las tenéis a la vuelta de la esquina. No puedo dejar que os vayáis con las manos vacías, sin unos consejos prácticos para que estas vacaciones sigáis una alimentación lo más saludable posible.
¿Qué entendemos por refrescos? ¿Qué problemas de salud podemos tener debido al consumo habitual de refrescos? ¿Podemos tomar los que son light o zero? ¿Cuál es la mejor opción? ¿Existen los refrescos saludables?
Según la RAE, un refresco es una bebida fría o del tiempo. Sin embargo, ya no entendemos que una limonada o un vaso de agua fría con limón pueden ser buenas opciones de refrescos, si no bebidas de sabor dulce y con gas que vienen en lata o botella.
Fanta, Aquarius, Coca-Cola, Nestea, Tónica, Vichy Catalán, Trina… Te invito a dejar de comprarlos (inmediatamente) y a descubrir el mundo de los refrescos caseros saludables.
¿Engordan las aceitunas? ¿La sandía y el melón tienen mucho azúcar? ¿La tónica o el Vichy son refrescos saludables? ¿Y los refrescos light? ¿La lechuga por la noche nos hace retener líquidos?
- ¿Engordan las aceitunas?
No tiene ningún sentido que conozcamos tan bien los beneficios del aceite de oliva y luego apartemos unas buenas aceitunas “porque estamos a dieta”.
Si comparamos la composición de las aceitunas con el aceite de oliva podemos ver que:
- Una cucharada de aceite de oliva (13,5 gramos) tiene 119 Kcal y su composición es 100% aceite SALUDABLE.
- Cuatro olivas pequeñas enlatadas (12,8 gramos) tienen 15 Kcal, y su composición es un 10,68% grasas saludables y un 80% AGUA.
La semana pasada hablé de los diferentes engaños que pueden esconder las etiquetas, cómo detectar el azúcar y cómo valorar la cantidad de sal añadida en el producto teniendo en cuenta la cantidad diaria recomendada.
Una vez instalados los radares en el azúcar y la sal, hoy hablaremos sobre las grasas. ¿Qué grasas debemos evitar en los productos que consumimos? ¿Qué pasa con el aceite de coco y de palma? ¿El aceite de nabina y colza que tanto se evita, es perjudicial?
¿Tienes costumbre de echar mucha sal a los platos? ¿Acompañas todo con salsas? ¿No consigues renunciar a productos muy sabrosos pero nada saludables? ¿Crees que comer sano sabe a poco? ¿No concibes un día sin un bollito o un bocadillo de embutido? Hacía tiempo que no hablaba del que puede ser tu gran aliado en el camino hacia una alimentación más saludable: La palatabilidad.
¿Qué es la palatabilidad? Es la cualidad de ser grato al paladar de un alimento.
¿Es cierto que la textura, el color, el sabor y el olor del alimento lo hacen más o menos sabroso? Sí.
¿Es cierto que el alimento es el único responsable de tener mucha palatabilidad? NO.
En primer lugar quiero agradecerte que ahora estés aquí, leyendo estas palabras, porque gracias a todos los que seguís biografiadeunplato.com he podido escribir cada post, semana tras semana y hoy escribo mi post número 50.
Cada vez que escribo lo hago con el objetivo de construir mensajes directos y comprensibles, ya sea desmintiendo mitos, aclarando conceptos sobre nutrición y hábitos, e incluso haciendo recetas para promover una actitud más crítica y objetiva ante la industria alimentaria, sus productos, la publicidad, los que se hacen pasar por profesionales del sector y sobretodo las barbaridades e insostenibles afirmaciones que éstos hacen sobre alimentación saludable, dietas para X, alimentos todopoderosos, etc.
De nuestro estilo de vida, del cual la alimentación es un factor muy importante, depende el 80% de nuestro futuros problemas de salud por enfermedades no transmisibles, según la OMS.



