NutriConceptos

Fechas límite de consumo: caducidad vs preferente.

16 septiembre, 2019

Días atrás, compartí por Instagram una duda práctica que puede plantearse en muchos hogares tras las vacaciones.
La situación fue que al llegar a casa quise hacerme un café con leche y encontré que el brik de leche que me quedaba en la despensa (sin estrenar) tenía la fecha del envase ya pasada (habían pasado casi 2 meses).
La duda que planteé a los seguidores era si se podía consumir o no, y la respuesta del 67% de las personas que participaron acertaron que sí podía beberse.
¿Cómo es posible que pudiese consumir un producto con la fecha marcada ya pasada?
Porque la fecha estaba indicada “de consumo preferente” y no “de caducidad”.

En el primer caso, podemos consumir el producto siempre que veamos que no han pasado más de 3 meses (en este caso en concreto), su color, textura, sabor y olor son los habituales y no encontramos irregularidades ni indicadores de que pueda estar en mal estado. Sin embargo, muchas personas se ven condicionadas por esta fecha y se tiran alimentos que todavía mantienen todas sus propiedades de calidad, seguridad y que por lo tanto son perfectamente consumibles y aprovechables

¿Sabías que…?

Según los datos del Eurobarómetro 2015 más del 50% de la población europea no entiende el significado de las fechas que aparecen marcadas en las etiquetas de los alimentos (consumo preferente, caducidad, procesado…). Este marcaje y su incomprensión es responsable del 10% del despilfarro alimentario.

Con el objetivo de reducir malbaratamiento de alimentos, la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (o ACSA) creó el documento “Extensión de la fecha de consumo de los alimentos. Criterios para el aprovechamiento seguro” para ayuda a comprender que significan estas fechas de consumo y establecer tiempos de consumo mayores de los productos tras haber agotado su vida comercial.

Con este artículo quiero darte herramientas para que puedas aprovechar al máximo los alimentos que tienes en casa y evitar desperdicios innecesarios.

¿Qué tipos de fechas podemos encontrar en un producto?

Podemos encontrar la fecha de fabricación, envasado, límite de venta, caducidad, consumo preferente…

Todas ellas las podemos clasificar en 3 grupos:
1) Fecha límite de consumo (DLC o fecha de caducidad).
2) Fecha de durabilidad mínima (DDM o fecha de consumo preferente).
3) Fecha de procesado (DP).

Veamos qué significa y cómo debemos interpretar cada una de ellas.

1) Fecha límite de consumo (DLC o fecha de caducidad).

Cuando veamos esta fecha hemos de pensar en SEGURIDAD. Si consumimos un alimento pasada esta fecha puede no ser seguro.
Se aconseja que NO se consuma ningún alimento pasada esta fecha.

2) Fecha de durabilidad mínima (DDM, fecha de consumo preferente).

En este caso la fecha está relacionada con la CALIDAD del producto. Indica el momento hasta el cual un alimento conserva las características de calidad que esperamos de él. A partir de la fecha indicada, la durabilidad del producto dependerá de si ha sido bien conservado y del estado del envase.

3) La fecha de procesado.

Esta fecha no la encontraremos con este nombre ya que es un término muy general. Hace referencia a la data en la que se ha realizado un proceso determinado como puede ser el envasado, congelación…

¿Qué dice la Normativa en la Unión Europea?

La Unión Europea regula las fechas de los alimentos en el reglamento (UE) 1169/2011 dónde la norma general es que TODOS los alimentos deben marcar la fecha de durabilidad mínima marcada con la mención “consumir preferentemente antes de”.
Sin embargo, los alimentos que son microbiológicamente muy perecederos y puedan suponer un riesgo para nuestra salud deben llevar una fecha límite de consumo indicada con las palabras “fecha de caducidad”.

Algunos alimentos están exentos de llevar ningún tipo de fecha: frutas, hortalizas, vino, bebidas alcohólicas con concentración superior al 10%, productos de panadería y bollería que se consumen en 24h, vinagre, sal, azúcar sólido, productos de confitería y chicles. Los productos congelados pueden no llevar fecha de consumo preferente y solo estar marcados con la fecha de congelación.

Como he comentado anteriormente, la normativa REGULA, pero el responsable real del marcaje de la fecha es el operador económico ya que es el mayor conocedor del producto y su composición. ¿Su mayor interés es la seguridad y la prevención de riesgos? Por supuesto. Pero en muchas ocasiones se trata de un alimento no perecedero y la decisión pesa mucho más en la calidad, la satisfacción de las expectativas del consumidor y la imagen comercial. En este caso el marcaje se basará en pruebas organolépticas y en el momento en el que se empiezan a notar alteraciones perceptibles.

¿Cómo podemos diferenciar un producto perecedero de uno no perecedero? ¿Qué debe marcarse con una fecha “ de consumo preferente” o en su lugar, con la “de caducidad”?

Fecha de caducidad vs fecha de consumo preferente

Este diagrama tiene la finalidad de ayudar a decidir el tipo de fecha que tiene que llevar cada alimento y está extraído del documento “Guidance on the application of date labels to food (Department for Environment, Food and Rural Affairs-UK).

A pesar de tener una normativa Europea, existen diferencias entre territorios, por ejemplo en Cataluña ningún alimento se puede comercializar una vez vencida la fecha de consumo preferente. Así que una vez pasada esta fecha, adiós a la vida comercial del producto.
Sin embargo, en Bélgica, la Agencia Federal para la Seguridad de la Cadena Alimenticia (AFCSA) permite que se venda un producto (no refrigerado) con la fecha de consumo preferente pasada bajo la responsabilidad del vendedor siempre que haya un control organoléptico por parte del vendedor y del consumidor: el envoltorio debe estar en perfecto estado y el alimento un aspecto correcto (color, textura, olor…).

¿Cómo saber cuando no podemos consumir un producto?

En primer lugar recuerda que estamos hablando del marcaje de “consumo preferente” y no de la “fecha de caducidad”.

En la siguiente tabla se describen diferentes grupos de alimentos, cómo deben o pueden conservarse y que alteraciones nos indican de que se trata de un producto estropeado ya no apto para el consumo.

Alimentos con duración de conservación muy larga

 

Alimentos con duración de conservación larga

 

Alimentos con duración de conservación corta

 

Alimentos con duración de conservación corta o perecederos.

Lista de extensiones de consumo una vez pasada la fecha marcada en el envase. Extraída de «Circulaire relative aux dispositions applicables aux banques alimentaires et associations caritative» (AFSCA).

Extensión de consumo: más allá de la fecha marcada
Entre los productos marcados con fecha de consumo preferente unos son más sensibles a sufrir alteraciones microbiológicas o fisicoquímicas que otros.
Por ello, la propuesta del documento “Extensión de la fecha de consumo de los alimentos. Criterios para el aprovechamiento seguro” establece 4 períodos de consumo extensibles (orientativas) de diferentes alimentos una vez pasada la fecha de consumo preferente.

tabla fecha consumo alimentos

Productos que se pueden consumir pasado un año de su fecha de consumo preferente.

Alimentos y productos con extensión de consumo hasta tres meses tras la fecha de consumo preferente marcada.

Alimentos y productos con extensión de consumo limitada.

Alimentos más perecederos, la fecha que aparece en sus envases son de caducidad y por lo tanto no debemos consumirlos una vez pasada.

En el documento original (que está enlazado al inicio y al final de este post), podrás encontrar el documento ordenado por grupos de alimentos en lugar de por fechas.

Otra fuente interesante es la página web http://www.eatbydate.com/. En ella se pueden buscar alimentos y productos y cuánto tiempo podemos mantener su vida útil en función de si el producto es fresco, congelado, envasado (una vez abierto o si todavía está cerrado).

 

Bibliografía:Extensión de la fecha de consumo de los alimentos. Criterios para el aprovechamiento seguro”. ACSA (Agència Catalana de Seguretat Alimentaria.

NutriConsejos

¿Existen los procesados saludables?

12 septiembre, 2018

Nuestro entorno está repleto de productos ultraprocesados y sin embargo el movimiento “Realfooding” está a la orden del día.

La verdad es que en consulta se nota toda esta corriente de información, las personas cada vez son más conscientes de lo que comen y son más críticas y “resistentes” a los mensajes de la industria.

Está claro que no es lo mismo una persona que no considera que su alimentación sea algo que cuidar que una persona que es consciente de la importancia de su alimentación. La segunda seguramente leerá más sobre el tema, se interesará más y, en definitiva, estará más informada.

¿Qué es el realfooding?

“El Realfooding es un estilo de vida basado en comer comida real y evitar los ultraprocesados. Es un movimiento que defiende el derecho a una alimentación saludable para la población. Es una revolución que lucha con conocimiento y conciencia contra el lado oscuro de la industria alimentaria.” (Fuente: https://realfooding.com/).

Lamentablemente la industria alimentaria (la que predomina visiblemente en los anuncios publicitarios) no vende frutas, verduras, legumbres o frutos secos. Ahí no está el negocio. El negocio está en hacer productos con ingredientes baratos como los azúcares, las féculas, jarabes, aceites refinados o de palma o la sal que además hacen que los productos sean superpalatables y adictivos. Hacer algo de coste superbarato por un precio muy asequible para el consumidor.

El realfooding, nos permite dar publicidad a las materias primas, a los “alimentos reales”, para promover la alimentación saludable, ya que los estudios sustentan que éste es el tipo de dieta que ayuda a prevenir enfermedades, mejorar parámetros analíticos y tener un peso más saludable.

Alimento real vs ultraprocesado

¿Qué es un alimento real? Frutas, verduras, hortalizas, cereales, legumbres, frutos secos, semillas, huevos, carnes..

¿Qué son los ultraprocesados? Bollería, refrescos, cereales de desayuno azucarados, chocolatinas, zumos envasados, helados, galletas, pan de molde blanco, embutidos, salchichas, imitaciones de cacao en polvo, salsas… La verdad es que lo dejo aquí porque estoy haciendo un esfuerzo por no decir marcas.

En definitiva, ¿Cómo podemos diferenciar un alimento real de un ultraprocesado? ¿Mirando el envase, el listado de ingredientes…? ¿Todo lo que compramos que lleve más de un ingrediente lo podemos considerar ultraprocesado?

La respuesta es no.

¿Existen procesados saludables?

Sí, existen. Y la única forma de diferenciarlos no es mirando si el envoltorio parece más ecológico, está envasado con cartón, pone que sus ingredientes son naturales, si “es casero” o no lleva azúcar o aceite de palma añadido.

Ponga lo que ponga en el envase… ¡Mira sus ingredientes!

Y aunque suene repetitiva, porque ya lo he dicho varias veces, para leer una etiqueta no hace falta tener un máster. Si vamos en búsqueda de un procesado saludable los ingredientes tienen que ser cosas que entendamos con facilidad.

¿Cómo detectarlos? Aquí tienes algunos ejemplos.

No os voy a hacer ninguna guía ni os voy a dar un truco mágico para detectarlos porque no existe. Creo que lo mejor es que veamos algunos casos prácticos.

  1. Bebida de soja.
Etiquetas de bebidas de soja

Etiqueta e ingredientes de bebidas de soja.

Para escoger una buena bebida vegetal (ya sea de soja, avena, coco o la que sea) no es importante mirar qué % de soja o avena tiene. Tenemos claro que es una bebida, por lo tanto mayoritariamente será agua.

El problema de algunas bebidas vegetales es que tienen azúcares añadidos o aceites refinados. Por ejemplo, la que aparece en la izquierda, tiene un 12,6% de soja y la de la derecha un 9,8%… ¡Pero no por eso me llevaré la primera!

Si miramos el resto de ingredientes veremos que la de color verde tiene azúcar (moreno, al fin y al cabo es azúcar y tiene el mismo efecto metabólico que el azúcar) y más azúcar en forma de maltodextrina de maíz.

¿No sabías que la maltodextrina es azúcar? ¡Qué más da! Debemos buscar la simplicidad. Mira qué maravilla la etiqueta de la derecha: agua, habas de soja y PUNTO. ¡Esto se entiende a la perfección y es fantástico!

Una etiqueta breve, fácil de entender y que conozcas sus ingredientes (y que éstos sean saludables) es todo lo que necesitas para escoger un procesado saludable.

Si quieres ir a un nivel más avanzado en la lectura de la etiqueta: mirando en la tabla de composición nutricional – Hidratos de carbono – de los cuales son azúcares, verás que el verde tiene 2,1 gramos por 100ml (un vaso son 5= un sobre de azúcar) y en el de la derecha tiene 0 gramos.

  1. Cereales de desayuno: Avena.

Desayunar cereales no es malo, ha sido la industria alimentaria quien los ha procesado hasta haberlos convertido en una bomba de relojería. Aquí tenéis algunos ejemplos:

Etiquetas e ingredientes de cereales de avena.

Comparativa de cereales de avena procesados y sin procesar.

Hace unos días fui al supermercado, me dirigí al pasillo de los cereales de desayuno y cogí los que me parecieron más saludables pero que a la vez tuvieran algo de chocolate.

Cogí unos que por el envase parecían muy saludables, tenían un agujero en el cartón dónde se veían los cereales: tenía copos de avena con virutas de chocolate negro (parecía bastante oscurito), o eso pareció a simple vista y pensé: “Si no mirase etiquetas pero decidiese escoger algo saludable, escogería estos”. Sin embargo, cuando me detuve a mirar la etiqueta, lo que parecía tener dos simples ingredientes tenía todo el listado que podéis ver en la foto de la izquierda.

Como ya os he comentado en algún post sobre etiquetado, los ingredientes que aparecen en el listado están por orden de abundancia, su segundo ingrediente es el azúcar y el primero es avena integral, pero de ésta solo tiene un 58%.

Es decir, parece avena con algunas virutas de chocolate pero cuando miras la etiqueta solo la mitad del producto es avena… el segundo ingrediente más abundante es el azúcar… ¿¡Pero esto qué es? Además, lleva más azúcar enmascarado en forma de jarabe de caramelo y almidón de maíz.  Si miramos la tabla de composición nutricional veréis que un 22% del producto es azúcar, es decir, si tomo 40 gramos de estos cereales (más o menos una ración) estaría consumiendo unos 9 gramos de azúcar, que sería un sobre grande de azúcar o 2 terrones de azúcar.

¿Quieres avena + virutas de cacao? ¡Hazlo tu mismo/a! Compra copos de avena (en los ingredientes solo tiene que aparecer la avena) y añade cacao puro o chocolate 85-99% rallado.

 

 

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  1. Cereales de desayuno: Copos.

Hice lo mismo con unos copos de cereales, vi unos con un envase bastante atractivo que parecían naturales y sencillos, sin embargo me pasó lo mismo que con la avena.

El 56% es trigo integral y luego tiene salvado de trigo 21% y como tercer ingrediente tiene azúcar.  En este caso, el producto tiene un 14% de azúcar (azúcar y jarabe de glucosa) y por una ración de 40 gramos tiene 5,6 gramos de azúcar (un sobre mediano de azúcar o poco más de un terrón de azúcar).

Etiqueta e ingredientes de copos de desayuno.

Copos de cereales para desayunar con azúcares vs uno sin azúcares.

No es escandaloso, sin embargo mirad que maravilla de copos podemos encontrar en un supermerdado tipo ECO/BIO, tenéis la foto en la derecha de la imagen. Su único ingredientes es maíz, y nada más, punto. Está claro que no tiene azúcares añadidos, en la composición nutricional indica un 3,3% de azúcares.

¿A que ahora el 14% te parece una barbaridad?

Otros cereales sin azúcar son los hinchados, aquí es inevitable mostrar marcas, pero así también os lo dejo más fácil. Algunos tienen miel o sirope de ágave añadido (es decir, contienen azúcares añadidos), pero si en los ingredientes solo aparece: NOMBRE DEL CEREAL + HINCHADO, ¡Fantástico!

Cereales de desayuno sin azúcares añadidos

Cereales hinchados de espelta y trigo sarraceno

  1. Pan integral. 

Muchas veces me preguntan en consulta: ¿Qué es lo que le da calidad a un pan? Y yo les digo que lo importante no es el cereal que contengan (si es de espelta, trigo, centeno…) si no que el cereal que contiene sea INTEGRAL.

En primer lugar, pediros disculpas por las fotografías, cuando el envase es transparente cuesta horrores que se pueda ver la letra más o menos bien.

En los ingredientes del pan de la izquierda, la única harina que aparece es la harina de trigo y centeno integrales, sin embargo el de la derecha, que es de espelta en su mayoría con algo de trigo y centeno integral, la harina de espelta y trigo son refinadas, y juntas suman el 80% del producto.

Etiquetas de ingredientes de pan integral vs refinado.

Comparativa de diferentes tipos de pan.

“¿Cómo sé los ingredientes que tiene el pan que compro?” Si no lleva etiqueta porque lo compras en panadería, pregunta por los ingredientes que contiene.

En muchas panaderías ya ponen unos cartelitos informando de todo el listado de ingredientes de los panes que elaboran, lo que me parece una maravilla. Así nos dejamos de tantos plásticos para poder saber qué es lo que realmente lleva el producto.

Repito que lo importante es que el pan sea lo más integral posible. Lo ideal es que únicamente contenga harinas integrales o bien, al menos, que el primer ingrediente del listado de ingredientes (es decir el mayoritario) sea integral.

Conclusiones:

  • No todo lo que va envasado o tiene una etiqueta es un ultraprocesado.
  • Cuanto más sencillo, breve y comprensible sea el listado de ingredientes del producto mejor.
  • Es importante que la gran mayoría de nuestra alimentación se base en “alimentos reales” pero también podemos incorporar procesados saludables como bebidas vegetales sin azúcares añadidos, cereales de desayuno (en los que solo aparece el nombre del cereal en los ingredientes) o pan integral (o mayoritariamente integral).

Espero que éste artículo te haya resultado útil. ¡Hasta pronto!

¡Oído cocina!

Recetas de hamburguesas veganas saludables

7 febrero, 2018

En el artículo anterior analicé las etiquetas de unas hamburguesas envasadas valorando si eran o no saludables. Finalmente, llegué a la conclusión de que siempre es mejor hacerlas con nuestras propias manos y así podremos controlar que todos los ingredientes que la componen sean saludables.

Aquí os presento 3 recetas de hamburguesas veganas sanas que podéis preparar en casa:

RECETA 1: HAMBURGUESAS DE VEGETALES Y ANACARDOS.

Receta de veggie burger

Ingredientes para hacer la hamburguesa de vegetales

INGREDIENTES HAMBURGUESA DE VEGETALES:

  • 250 gramos de champiñones
  • 50 gramos de anacardos crudos.
  • 200 gramos de zanahorias.
  • 100 gramos de cebolla.
  • 1 diente de ajo.
  • Comino (1/2-1 cucharada de postre, en función de lo que te guste).
  • Levadura en polvo (1 cucharada de postre).
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra.
  • 100 gramos de harina de garbanzo.

 

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NutriConceptos

Hamburguesas vegetarianas envasadas ¿Sí o no?

4 febrero, 2018

Si alguna vez te has preguntado: “¿Son sanas las hamburguesas vegetarianas que vienen envasadas al vacío?” Te aconsejo que dediques 3 minutos a la lectura de este artículo, después no las volverás a ver con los mismos ojos.

Cada vez más omnívoros se suman al consumo de proteínas vegetales en sustitución de las animales y este tipo de hamburguesas son una opción que podemos encontrar en los supermercados, son fáciles y rápidas de preparar y se conservan muy bien en la nevera.

Mi consejo es que nunca demos por hecho que el producto es sano porque es vegetariano o vegano ni tampoco porque es ecológico. Existen ingredientes de mala calidad (como aceite de palma o refinados) y alto índice glucémico (azúcares, siropes, harinas…) que son de origen vegetal y su producción puede ser ecológica.

Como siempre os digo: ¡Mirad etiquetas!

Muchos todavía se resisten a leer las etiquetas de los productos, sienten que no entenderán nada de lo que pone y solo buscan a alguien que les diga si es o no saludable. ¡Cuánto antes empecéis a intentarlo antes aprenderéis y no dependeréis de nadie para saber si podéis o no consumirlo! Así que animaros de una vez.

Aquí tenéis los 3 artículos que escribí en los que os explico cómo interpretar las etiquetas de los productos:

Lo que las etiquetas esconden I: Azúcar y sal.

Lo que las etiquetas esconden II: Grasas.

Lo que las etiquetas esconden III: Harinas, féculas y almidones.

En definitiva, cuanto más entendible sea la etiqueta mejor. Aquí os dejo un vídeo que hice en el Centro Júlia Farré haciendo un breve resumen sobre la calidad de estos productos.

Estos productos presentan tres problemas en cuanto a su composición:

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NutriConsejos

Dime qué hábitos tienes y te diré quién eres.

8 noviembre, 2017

Hoy escribo con el objetivo de crear una nueva cajita en vuestra conciencia que titularemos  “estilo/hábitos de vida”. A todos aquellos que tenéis asignatura pendiente con mejorar hábitos, ojalá esto os de un empujoncito.

Ya estoy aquí…

¿CON QUÉ HÁBITOS DE VIDA TE DEFINES?

Nuestro estilo de vida es la manera en la que vivimos en función de nuestra visión de la vida y del mundo y que expresamos a través de un conjunto de comportamientos y actitudes que desarrollamos de forma habitual: manera de vestirnos, alimentarnos, cuidar nuestra higiene y sueño, relacionarnos con las personas, cómo invertimos nuestro tiempo de ocio y cuáles son nuestras aficiones, nuestro grado de compromiso con el medio ambiente, si realizamos o no ejercicio físico, si consumimos sustancias tóxicas, etc.

Estos hábitos vienen derivados de nuestros propios valores, que podemos haber desarrollado en nuestros orígenes de una forma más o menos consciente (ambiente en el que hemos crecido, familia, colegio…) pero también los podemos crear y renovar gracias a los conocimientos y experiencias que adquirimos a lo largo de la vida.

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NutriConsejos

¿Porqué visitar a un dietista-nutricionista?

27 junio, 2017

Aquí estoy, por fin de vuelta tras mucho tiempo sin escribiros y me gustaría retomarlo para hablaros de figura del dietista-nutricionista. Muchísimas personas tienen infinidad de dudas sobre nutrición o quieren alimentarse mejor. Sin embargo, existen diferentes reacciones ante la idea de ir a un dietista para solucionar sus inquietudes sobre nutrición:

  1. Los que prefieren no hacer nada al respecto.
  2. Los que creen que no vale la pena pagar por ello, buscan visitas gratuitas (o casi gratuitas) o nos envían mensajes con sus objetivos pensando que les vamos a solucionar la vida a través de un mensaje, menospreciando nuestro tiempo y conocimientos.
  3. Los que “les gustaría un día ir a un dietista” pero tienen algunas ideas preconcebidas que les impide dar el paso definitivo.
  4. Los que consideran que su alimentación es importante y actúan y vienen a vernos con la decisión de mejorar su alimentación.

A los del primer y segundo punto, no les dedicaré demasiadas palabras. Simplemente cada uno hace con su vida y su salud lo que quiere. Los que, al contrario, sois de pasar a la acción y decidís mejorar vuestros hábitos con ayuda de un profesional de la nutrición, os quiero dar las gracias por confiar en nosotros y espero que vuestra experiencia haya sido/sea muy buena y hayáis mejorado vuestros hábitos.

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NutriConsejos

El reto del buen yogur

14 marzo, 2017

¿Te gustan los yogures? ¿Los consumes habitualmente? Cuando en un plan de alimentación de un paciente incluyo el yogur siempre va acompañado de una serie de condiciones y se convierte en todo un reto para ellos en el momento de la compra, y es que no vale cualquier yogur. El secreto no está en los Bífidus Actiregularis, ni en los L.Casei Immunitas ni ninguno ayuda a hacer la digestión más que otro.

No busquemos milagros en los yogures, encontrar uno saludable ya es bastante faena.

marcas de yogures

Oferta de yogures en el supermercado.

¿Cuál es el principal problema de los yogures?

El azúcar. No importan las bacterias que tenga si va cargadísimo de azúcar.

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