NutriConsejos

Dime qué hábitos tienes y te diré quién eres.

8 Noviembre, 2017

Hoy escribo con el objetivo de crear una nueva cajita en vuestra conciencia que titularemos  “estilo/hábitos de vida”. A todos aquellos que tenéis asignatura pendiente con mejorar hábitos, ojalá esto os de un empujoncito.

Ya estoy aquí…

¿CON QUÉ HÁBITOS DE VIDA TE DEFINES?

Nuestro estilo de vida es la manera en la que vivimos en función de nuestra visión de la vida y del mundo y que expresamos a través de un conjunto de comportamientos y actitudes que desarrollamos de forma habitual: manera de vestirnos, alimentarnos, cuidar nuestra higiene y sueño, relacionarnos con las personas, cómo invertimos nuestro tiempo de ocio y cuáles son nuestras aficiones, nuestro grado de compromiso con el medio ambiente, si realizamos o no ejercicio físico, si consumimos sustancias tóxicas, etc.

Estos hábitos vienen derivados de nuestros propios valores, que podemos haber desarrollado en nuestros orígenes de una forma más o menos consciente (ambiente en el que hemos crecido, familia, colegio…) pero también los podemos crear y renovar gracias a los conocimientos y experiencias que adquirimos a lo largo de la vida.

El estilo de vida forma parte de nuestra identidad y nos define en un amplio sentido de la palabra: Nos sentimos más cómodos siguiendo nuestro propio patrón al que estamos más que familiarizados, nuestras acciones nos definen e incluso frente a los demás tenemos una imagen, unas ideas y unas formas de reaccionar que nos hacen ser nosotros… Pero los hábitos también nos definen en cómo cuidamos de nosotros mismos y cuáles son nuestras prioridades. ¿Fumas? ¿Consumes drogas? ¿Qué importancia tiene para ti descansar bien? ¿Respetas tus horas de sueño? ¿Qué importancia tiene para ti comer sano? ¿Qué comes y bebes en tu día a día?  Y así una larguísima lista de preguntas que te puedes plantear acerca de tus hábitos que con sus respuestas podemos definir si estás actuando o no en promoción de tu salud para prevenir enfermedades, aumentar tu esperanza de vida y transmitir buenos hábitos e indirectamente cuidar de las personas que te rodean (por ejemplo, los niños).

Tratar de ser mejores cada día forma parte de nuestra naturaleza, en general, convivimos con la mejor intención de convertirnos en personas más saludables, con más energía, más productivas, más satisfechas y con una mayor capacidad de disfrutar de la vida. A pesar de tener esta predisposición casi innata, por comodidad e incluso por temor, vivimos esperando el momento perfecto para realizar aquellos cambios que ya hace tiempo que sabemos que hacen cojear nuestros hábitos.

Estilo de vida saludable

¿Qué son los hábitos saludables? Evita hábitos tóxicos, come sano, haz ejercicio físico regularmente, cuida tu higiene, trabaja tu bienestar emocional y mima tu vida social.

A muchos parece que nunca les llega la alineación adecuada de los astros, ni la aparición del santo de su parroquia, ni tampoco el aviso terrorífico del médico con una expresión facial de extremada preocupación para decir, definitivamente, “TENGO QUE CAMBIAR”. Lo que inicia el cambio no debería ser algo negativo ni una alarma exterior, de hecho, siempre será mejor si es algo que decidimos por nuestra propia cuenta con una actitud positiva, placentera y comprometida con nosotros mismos, así será un proceso mucho más satisfactorio.

Si surge miedo o incomodidad al tener que cambiar nuestra forma de ver y comprender el hábito que teníamos tan arraigado de fumar o de comer cualquier cosa (o cualquier otro hábito que nos está perjudicando), debemos aceptarlo y combatirlo con nuestra conciencia y racionalidad. ¿Qué cambio voy a hacer? ¿Qué hacía antes? ¿Cómo puedo gestionar este proceso de cambio para que sea exitoso? ¿Qué aspectos me pueden impedir conseguir mi objetivo? ¿Necesito ayuda? ¿Si no tengo los conocimientos suficientes para reforzar el cambio o aparecen emociones que me impiden realizar el cambio (ansiedad, tristeza…), a qué profesional puedo acudir? ¿Dietista-nutricionista, psicólogo…?

¿PREPARADO/A PARA CAMBIAR?

Siempre estás a tiempo de mejorar tus hábitos, pero cuanto antes lo hagas mejor y recuerda que puedes pedir ayuda…Hablando de pedir ayuda: me gustaría intervenir en las conversaciones entre familia, colegas y compis de trabajo para decir que nos modernicemos de una vez. Pedir ayuda  lo que hacen las personas coherentes, racionales, inteligentes, independientes y seguras con muy buena autoestima y por eso mismo, porque se quieren y tienen un objetivo, deciden acudir a un profesional. Tener un problema y dejarlo bajo la alfombra sin decidirse a acudir a un profesional para solucionarlo, eso sí es una muestra de debilidad y poca autoestima y, sin duda, eso sí es un problema.

Dicho esto, me gustaría que anotaras las siguientes frases que aparecen entre comillas y en negrita en un papel y las rompieras o les prendieras fuego:

Empiezo el lunes” porque si llevas así un tiempo (muchos llevan años y años) y no has llegado a buen puerto quiere decir que no es una buena técnica.

No tengo fuerza de voluntad” y/o “No soy una persona disciplinada ni constante”. No se trata de que pases de estar en el negro a dar un salto abismal al blanco y que solo conozcas estos dos colores. Si pasas de un extremo al otro es más fácil que siempre estés saltando yendo y volviendo. Si recorres toda la gama de grises hasta llegar al otro extremo querrá decir que el proceso de cambio ha sido progresivo y las pequeñas acciones que has ido haciendo a lo largo de ese tiempo se han ido arraigando bien a tus hábitos.

Con esto quiero decir que cualquier pequeño cambio que hagas en tus hábitos será infinitamente mejor que no haberlo hecho y solo por ello ya vale la pena y que cualquier momento siempre será un buen momento.

Si has tenido mala experiencia tratando de mejorar tus hábitos porque fracasaste (es importante saber por qué sucedió, hacer un listado de razones y buscar las soluciones) y quieres volver a intentarlo hazlo acompañado de un profesional.

Solo desaconsejo el cambio a personas que, además de ya haberlo intentado y no haberse llevado una bonita experiencia (por ej. se sintieron frustradas tras no haberlo logrado), están en un momento de la vida con muchos problemas o angustias o frustraciones, ya que la actitud ante el cambio puede empezar ya siendo negativa predisponiéndola al fracaso y, finalmente, sumarse a las experiencias negativas que se están viviendo en ese momento.

Hablemos sobre nutrición… al fin y al cabo estoy para hablar y mejorar la biografía de los platos de los que me regalan un pedacito de su tiempo.

¿CÓMO SABER SI TU ASIGNATURA PENDIENTE ES LA ALIMENTACIÓN?

Algunas formas de detectar la necesidad de cambiar los malos hábitos alimenticios es si al leer alguno de estos puntos te sientes identificado:

  • No consumes las 5 raciones de frutas y verduras mínimas diarias.
  • Consumes ultraprocesados a diario. ¿Qué es un procesado? Todo lo que no es comida real. Te recomiendo este artículo para saber qué es comida real y que es un ultraprocesado.
  • Consumes alcohol habitualmente (aquí también entra la copita de vino diaria que aperece en la casposa pirámide de alimentos de la SENC).
  • Bebes refrescos azucarados y zumos.
  • Consumes carnes rojas más de 2 veces por semana.
  • A penas consumes legumbres.
  • Tus bocadillos mañaneros solo son de longaniza, bacon- queso, salami, mortadela, chorizo, jamón y otros procesados.
  • Añades azúcar, azúcar moreno, miel, panela, jarabe de X, sirope de X para endulzar cualquier cosa.
  • No concibes un desayuno sin cereales de desayuno, colacao, cacaolat, nocilla…
  • Consumes más de 5 gramos de sal al día.

En  “¿QUÉ ES COMER SANO?” hablé sobre alimentación saludable, échale un vistazo para que poder detectar tus puntos fuertes y puntos débiles.

MENTALIDAD Y ACTITUD: NO ES UNA DIETA, ES UN ESTILO DE VIDA.

Respira profundamente, abre tu mente, lee conscientemente estas 3 frases (como dirían en misa, oremos a nuestra salud):

Mejorar la alimentación no es hacer dieta.

Comer sano no dura la temporada que me da “por comer sano”.

Comer de forma saludable es un estilo de vida.

Tal y como comentaba anteriormente los hábitos forman parte de nuestra identidad. Siempre trato de trasmitir a mis pacientes en consulta que nuestro principal objetivo es que, al terminar el proceso de cambio, puedan decir y sentir que la alimentación saludable y las pautas alimentarias que hemos modificado finalmente forman parte de su nueva identidad. Éste sería un ejemplo:

ME IDENTIFICO CON EL CONSUMO DE 5 RACIONES DIARIAS DE FRUTAS Y VERDURAS Y HE DEJADO DE IDENTIFICARME CON LA COPA DE VINO QUE ME TOMABA AL LLEGAR A CASA. AHORA EN LUGAR DE DISFRUTAR CON LA COPA DE VINO DISFRUTO APRENDIENDO A TOCAR EL UKELELE / COLOREANDO/ HACIENDO GANCHILLO/ BAILANDO/ CORRIENDO/LLAMANDO A MIS AMIGOS.

Comer de forma sana será algo cómodo y satisfactorio porque ya forma parte de la persona y además está contribuyendo a su salud, bienestar y autoestima, a la prevención de enfermedades y lo mejor de todo es que podrá educar y transmitir todo lo adquirido a su entorno.

Cuando realizamos unos hábitos de vida que hemos trabajado y nos favorecen, nos cuidan y nos permiten influir de forma positiva a los que nos rodean nos ayuda a ganar en satisfacción y autoestima.

Aprovechando el punto en el que estamos me parece acertadísimo mencionar el estilo de vida de los vegetarianos y veganos, que por su respeto a los animales han establecido un compromiso con ellos mismos y su entorno siendo coherentes con su alimentación e incluso con otros aspectos de su vida como su vestimenta, el uso de cosméticos, etc.

DESPEDIR LOS HÁBITOS PERJUDICIALES, INCLUSO LOS QUE SON DE “TODA LA VIDA”.

En muchísimas ocasiones cambiar de estilo de vida significa romper con prácticas que hemos heredado de nuestra familia. Anda que no oiremos veces los dietistas-nutricionistas:

“En mi casa a todo se le hecha mucha sal, en la mesa no puede faltar el salero”.

“Desde pequeño/a, cada comida y cena va acompañada de un buen trozo de pan blanco” o “Siempre he desayunado un vaso de leche con galletas”.

Romper con hábitos tan arraigados es difícil, pero por suerte tenemos nuestra razón para comprender que lo que se ha hecho toda la vida no tiene porqué ser saludable, aunque nuestras madres, padres o abuelos lo hicieran con la mejor intención del mundo.

La nutrición es una ciencia que continuamente se está actualizando. Informarnos, utilizar buenos recursos (saber dónde adquirir información fiable, acudir a un dietista- nutricionista…) y decidir adaptar nuestros hábitos para encaminarnos hacia una mejor salud, es una ventaja de la que disfrutamos desde hace poco. ¡Así que rompe tus viejas e insalubres barreras.

EMOCIONES Y ALIMENTACIÓN.

La alimentación y las emociones están íntimamente ligadas y a muchas personas les sucede que les impiden comer de forma sana.

No estoy hablando únicamente de los conocidos trastornos de la conducta alimentaria. Si no de otros aspectos como atracones, picoteos, ansiedad por la comida, la necesidad emocional de dulce, el rechazo al cuerpo…

Cuando comemos también nos expresamos, pero es importante que gestionemos las emociones de forma que sepamos hacerlo sin que nos impida comer sano y cuidarnos.  Si realizamos atracones, picoteos constantes, sufrimos sentimientos de remordimiento, culpabilidad, ansiedad y/o angustia cuando comemos y todo esto altera nuestra alimentación y nuestra salud y bienestar mental, es difícil llegar al hábito saludable por medio de uno mismo. En estos casos, para que el cambio de estilo de vida sea exitoso y no una frustración que pueda empeorar la relación con uno mismo y con la alimentación es importante el tratamiento psicológico para indagar en las emociones y sensaciones que son un conflicto en el proceso de mejora de hábitos.

¿CÓMO EMPEZAR?

  • Valora tus hábitos. ¿Qué crees que puedes mejorar?
  • ¿Cuál es tu objetivo? ¿Qué quieres conseguir?
  • Proponte pequeños objetivos progresivos a corto-medio plazo que te encaminen hasta el objetivo final. Por ejemplo, empezar a consumir una ración de fruta al día o añadir vegetales en la comida y/o en la cena.
  • Tómate tu tiempo. Si un día no consigues el objetivo no pasa nada, siempre vale la pena mejorar, si has dado un paso atrás no abandones. La clave del éxito es la motivación y la práctica-constancia. No siempre podrás conseguir tus objetivos, es algo que debes asumir y sé compasivo contigo, lo importante es que en tu identidad vayan encajando los hábitos saludables.
  • Ten presente tus motivaciones, los beneficios del cambio que estás haciendo y tómate el tiempo que necesites para conseguir el objetivo.
  • ¿Algo te impide conseguir tu objetivo? ¿No tienes claro por dónde empezar? Recuerda que siempre que lo necesites puedes pedir ayuda profesional.
  • Ocasionalmente revisa tus hábitos. ¿Has dejado algún objetivo por el camino que últimamente no estás cumpliendo?¡No pasa nada! Retómalo de nuevo. Recuerda que siempre estás a tiempo de mejorar tus hábitos y que sí o sí valdrá la pena.

CONCLUSIONES

  • Reflexiona sobre tus hábitos, qué haces para cuidarte y qué hábitos perjudican tu salud.
  • Siempre vale la pena mejorar los hábitos: nos ayudan a mejorar nuestra autoestima, nuestra salud y la de los que nos rodean.
  • Una de las claves del éxito es pedir ayuda profesional para trabajar el porqué y el cómo realizar el cambio. Si quieres mejorar tus hábitos alimentarios te recomiendo la ayuda de un profesional cualificado, en este caso en particular, un dietista-nutricionista. Evita consultar a personas que han hecho cursos, han ido a charlas, no tengas fe ciega en instagramers que hablan sobre alimentación sin tener titulación alguna y tampoco en profesionales sanitarios que no son D-N, y un largo ETC ya que por desgracia el intrusismo abunda en nuestra profesión .
  • Para encontrar dietistas-nutricionistas (D-N) cualificados e informarte sobre estos profesionales puedes informarte en los colegios de D-N.

TODO EL MUNDO CREE SABER SOBRE NUTRICIÓN, SI VAS A HACER EL ESFUERZO DEFINITIVO DE MEJORAR TUS HÁBITOS ASEGÚRATE DE QUE EL PROFESIONAL QUE TE ACOMPAÑE SE TRATE DE UN DIETISTA-NUTRICIONISTA. 

 

 

 

You Might Also Like

No Comments

Leave a Reply

3 + uno =